Biol. Juan Carlos Sánchez-Olmos

Uso y manejo de los animales, de presas de caza a factor clave para la investigación y conservación de la biodiversidad

Semblanza

Biólogo conservacionista (Facultad de Ciencias – UNAM), especialista en el manejo
de fauna silvestre, divulgador ambiental, ensayista y académico. Con 28 años de
experiencia de trabajo (1993-2022) en distintos proyectos de manejo y
conservación; ex situ e in situ, particularmente con primates.
Perteneció al equipo de voluntarios del zoológico de San Juan de Aragón (1993-
1994). Trabajó en la Dirección General de Vida Silvestre-SEMARNAP (1996-1998),
y ha trabajado o colaborado en diferentes ONG ́s con diversos cargos, como en la
Asociación Mexicana de Primatología (AMP): tesorero (2004-2006) y responsable
legal (2006-2009).
Fundador y director de Conservación Sin Fronteras (2006 a 2016 y en 2022). Ha
coordinado o planeado tres translocaciones: Monos araña (Ateles geoffroyi; 1999
en Q. Roo), saraguatos (Alouatta pigra; 2009 de Chiapas a Tabasco) y la tercera de
mapaches (Procyon lotor; 2017 en Q. Roo); así como diagnósticos para el control
de fauna en aeropuertos (Puebla, 2015). Fue asesor parlamentario en el Senado de
la República (Legislatura LXIII) y director del zoológico de Chapultepec (diciembre
de 2018 a octubre de 2021).
Ha sido ponente o conferencista en diversas universidades e instituciones: UNAM,
UDLA, UAM, UJAT, Escuela Nacional de Antropología e Historia, la UAEM, el
Colegio de Biólogos de México y en la Cámara de Diputados de la CDMX (II
legislatura). Desde 2020 imparte la cátedra de Administración de la Vida Silvestre
a alumnos de biología (FC-UNAM), es integrante de la Red Mexicana de Periodismo
Ambiental (REMPA) y dirige Conservación Sin Fronteras. Correo electrónico:
olmosmx@gmail.com

Resumen

La interacción entre los homínidos y la fauna silvestre, antecede al origen del Homo sapiens, debido a que todos los animales integraban los ecosistemas donde mantuvieron diferentes relaciones interespecíficas; como depredación o competencia, sin embargo, la historia evolutiva de nuestra especie determinó la dominancia, no solo por la sobrepoblación humana, sino también de la cultura y desarrollo tecnológico. Condiciones que históricamente nos han permitido explotar y determinar el destino evolutivo de la biosfera; en beneficio propio.
Los animales no humanos, trascendieron al utilitarismo de los primigenios grupos sociales de la humanidad, al manejo como animales de compañía o exhibición, para satisfacer necesidades afectivas o biofilicas e incluso para detentar el estatus de una posición jerárquica superior al interior de un grupo social. En 1912 Gustave Loisel, describió el manejo y exhibición de las colecciones zoológicas a través de la historia, en la cual expone las motivaciones o modalidades que marcaron cada época.
Los objetivos se modificaron, conforme las corrientes de pensamiento cambiaron. Particularmente después del renacimiento; en la actualidad necesitamos conocer la biodiversidad y sus procesos, para proteger la biosfera, no solo por el afán de poseerla. En 2009 se señaló a la “Pérdida de biodiversidad” como uno de los “Limites planetarios”, concepto establecido para definir los límites ambientales dentro de los cuales la humanidad puede operar de manera segura, respecto de la resiliencia de la biosfera; en otras palabras, establece la capacidad de recuperación ante las perturbaciones ocasionadas principalmente por las actividades humanas y regresar a un estado estable (Rockstrom, et.al., 2009). Si bien la homeotasis ecosistémica, podría permitir el retorno a esa estabilidad sin intervención humana, el daño demanda acciones urgentes en el contexto de la biología de la conservación, que involucra estrategias de manejo in situ y ex situ.